Esta es una de las preguntas más frecuentes cuando se decide fundar o reestructurar una sección juvenil. El Manual de la Legión de María (cap. 14) aborda este punto con suma prudencia pedagógica, buscando equilibrar el entusiasmo de la juventud con la madurez y la fidelidad a la tradición legionaria.
La norma general que establece la Legión de María es clara: se busca una balanceada colaboración entre la experiencia de los oficiales adultos y la entrega activa de los jóvenes legionarios.
A continuación, te explico cómo se conforma la mesa de oficiales en un Praesidium juvenil según las directrices institucionales:
1. La Presidencia: Una guía con experiencia
El Manual señala enfáticamente que la Presidencia de un Praesidium juvenil debe ser asumida, por regla general, por dos legionarios adultos procedentes de un Praesidium de adultos (quienes asumen los cargos de Presidente y Vicepresidente, o al menos la Presidencia).
Esta disposición no responde a un deseo de restar autonomía a los jóvenes, sino a la necesidad de contar con una guía experimentada. El Presidente adulto tiene la misión de:
Velar por el cumplimiento fiel de la ordenanza de la reunión y la doctrina del Manual.
Mantener la vinculación y comunicación fluida con el Consejo Superior (la Curia).
Custodiar el ambiente de reverencia, orden y caridad, actuando no como un jefe autoritario, sino como un verdadero mentor espiritual.
2. La Secretaría y la Tesorería: Escuela de responsabilidad para los jóvenes
Los cargos de Secretario y Tesorero son idóneos para ser desempeñados por los propios miembros juveniles del Praesidium.
Asumir la redacción del acta semanal, el cuidado de la correspondencia o la administración rigurosa de los fondos colectados en la Secreta representa una auténtica escuela de formación. Los jóvenes aprenden el valor de la puntualidad, la precisión, la honestidad y la responsabilidad en el servicio a la Iglesia.
3. El Director Espiritual: Custodio de la doctrina y la gracia
En la mesa del Praesidium ocupa un lugar de honor el Director Espiritual (el Párroco o un sacerdote designado por él, o bien una religiosa o catequista adulto autorizado). Su función es impartir la Alocución, velar por la rectitud doctrinal del grupo y alimentar la vida sacramental de los legionarios.
Orientación ante posibles dificultades o tensiones
En ocasiones, pueden surgir discrepancias entre la visión de los oficiales adultos y la sensibilidad de los jóvenes. Si en algún momento percibes rigidez o falta de comprensión, recuerda estas pautas fundamentales:
Fidelidad al servicio de María: Tu compromiso apostólico es ante todo con la Santísima Virgen y la Iglesia. Ninguna limitación humana de los oficiales debe hacerte perder la paz ni el amor a la vocación legionaria.
Diálogo fraterno y respetuoso: Si surge alguna inquietud, exprésala en el momento oportuno de la reunión con la debida educación, caridad y apego al Manual.
Recurrir a la mediación sacerdotal: Si las dificultades persisten, acudan con confianza al Director Espiritual. Él tiene la potestad de orientar al grupo, restaurar la concordia y recordar que la finalidad principal de un Praesidium juvenil es la santificación y el crecimiento integral de los jóvenes.
Reflexión personal
¿Acepto con humildad y espíritu de obediencia las correcciones y guías de mis mayores en la fe?
Si me corresponde asumir un cargo de responsabilidad (Secretario o Tesorero), ¿lo cumplo con el rigor, la pulcritud y la constancia que exige el servicio a Nuestra Señora?
¿Mantengo la caridad y la paciencia fraterna cuando surgen diferencias de criterio dentro de mi equipo de apostolado?
Paso práctico: Revisa esta semana el capítulo del Manual dedicado a las funciones de los oficiales. Dedica un momento de tu oración a pedir por la salud, las intenciones y la santidad de los oficiales de tu Praesidium y de tu Curia.
Soldados de la Reina

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